Este fin de semana se celebró en  Bilbao manteniendo la ya tradicional cita de todos los años, la gran Feria del Desembalaje en el BEC . Un espacio que parece especialmente diseñado para celebrar este tipo de eventos.

El desembalaje es una cita ineludible y aunque obligatoria para quienes nos encontramos en el mundo de la restauración y rehabilitación de muebles,  las almonedas y antigüedades y todo lo que tiene cierto vínculo al mundo de la decoración y el arte, es sin duda un plan a disfrutar y mucho!

 
Expositor-cajas-antiguas-madera

Comencemos nuestra escapada…

Al entrar al BEC te encuentras en un gigantesco hall que te va señalando el camino que debemos tomar para llegar a nuestro destino. Casi a modo de laberinto necesitas de un plano, el cual te facilitan al entrar y es esencial para aquellos que no tienen sentido alguno de la orientación como véase una servidora a quien este plano con todos sus participantes buen señalizados, fue su guía del tesoro particular.

Es casi como un parque de atracciones, una búsqueda del tesoro donde no sabes que hallazgos podrás encontrar o que sorpresas te deparará…

Los puestos,

Con cámara en mano y las pilas bien cargadas nos dispusimos a verlo todo, todo y todo …

No podíamos dejar pasar ninguna de esas maravillas que pueden estar por descubrir y escondidas a los ojos de todos menos los tuyos, quien sabe…

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Encontramos expositores de todo tipo, desde verdaderas joyas, que a pesar de no poderse calificar de antigüedades, sí se deben tratar como tales por su peculiaridad y singularidad.

Muestra de ello son los muebles de PM Estudio o Antiguedades Merale, todo un descubrimiento conocer  sus espectaculares piezas. Así como las lámparas de Casa Febrero, por escoger una de tantas categorías que exponían en su puesto.

Un sin fin de rincones donde disfrutar del diseño y la historia de muchos de las piezas exhibidas,  que combinaban ese toque antiguo con carácter de los objetos con vida que les hace poseedores de un encanto especial.

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Sin duda, de mis favoritos incondicionales  son siempre El viejo almacén con muebles que no se pueden definir mas que como únicos.  Sus pieza en madera poseen una esencia que te atrapa con una mirada, por decirlo de otro modo tienen duende. Del mismo modo que me ocurre con los objetos de El taller de Chloe, donde puedes encontrar unas fantásticas telas de lino del siglo XIX o un espejo sol que aún me tiene pensando en él.

Otra sorpresa nos esperaba en Arte Tortosa, donde no sabría que pieza escoger de todas las que vimos. No se puede ignorar que todas ellas han sido seleccionadas y tratadas con mucho mimo y cariño. Desde elementos más humildes y discretos como unos pequeños adornos o antiquísimas latas de latón hasta mesas y escritorios de porte sobvio y macizo que transmiten a través del material de sus piezas.

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Es casi imposible nombrar a todo los puestos de los cuales salí entusiasmada pero lo que sí puedo y debo hacer es aclarar que cada una de las piezas y objetos que se llevaron al BEC son piezas muy sngulares escogidas al detalle. Objetos, principalmente de finales del s. XIX a principios del XX, todos y cada uno de ellos emanan cierta esencia o alma que se ha ido posando sobre ellos con el paso de los años, sus cicatrices y pátinas dejan una huella clara y autentica de una belleza muy personal.