En anteriores ediciones, comenzamos a indagar de modo más superficial en el diseño e historia y características del mueble renacentista. Bien, pues una vez aclarados ciertos factores generales es el momento de centrarnos en este tipo de muebles en España.

Como en cada región, dependiendo de la época, el contexto social y cultural, etc. El mobiliario español muestra un amplio catálogo de diseños y estilos según el periodo vivido, que hacen únicos y particulares a sus muebles. España, a lo largo de los siglos, atravesará varios periodos superpuestos, desde el gótico al plenamente renacentista, pasando por el mudéjar y el plateresco.

El mueble renacentista

Por ejemplo, en Inglaterra, cada monarca daba nombre a los diferentes estilos (Tudor, Isabelino, etc.).

En el norte de Europa, donde destacan  los focos holandés y alemanes, se incorporaron al Renacimiento con cierto desfase temporal proporcionando el estilo más puro y de líneas más arquitectónicas.

El mueble español de la época tuvo mucha influencia mudéjar, con su gusto por las intrincadas geometrías y adornos caligráficos, que halló su mejor expresión en las taraceas de marfil, hueso, ébano y madera de boj, aunque el mobiliario tendió siempre a ser sobrio y macizo.

Estas piezas solían ir decoradas con taracea “en bloque”, con temas de raíz hispano‐musulmana, sobre todo las de origen en Granada y Toledo; simultáneamente las de origen castellano usaban más la talla directa con temas vegetales y garras de león, etc.
Se utilizó con frecuencia el cuero para asientos y respaldos de sillas y sillones (sillones fraileros) y los herrajes siguieron siendo corrientes en mesas plegables y arcones, siendo de gran belleza los aplicados en los bargueños, algunos sobre terciopelo.
Se pusieron de moda las incrustaciones de plata, que afluía desde América, de modo que con ella a veces se cubría el mueble por completo o se fabricaba en ella la estructura, hasta el punto de que el propio Felipe II lo prohibió a través de varias Leyes Suntuarias. Al contrario que en el resto de Europa, el mueble será austero, anguloso, de líneas rectas, pareciendo que huye de la comodidad. Los adornos serán sencillos elementos arquitectónicos o medallones.

image

El estilo “tardo-gótico”

El mueble español del siglo XV, sigue siendo, en general, de estilo gótico y estructura medieval. El mobiliario todavía es escaso y, dado el carácter nómada de la Corte española, tiene que ser o bien ligero, transporta le y plegable, o suficientemente pesado para que nadie los pueda mover, en las salas vacías del castillo, temporal- mente abandonado.
A nivel decorativo se produce una unión de elementos occidentales y orientales. La decoración gótica repite los temas de tracerías caladas o ciegas. También se usa la decoración de “pergamino plegado”, originaria de Flandes.

El estilo mudéjar

Es el primer mueble verdaderamente español. En principio son muebles con estructura románica o gótica y con una decoración superpuesta. Los temas de origen musulmán son formas abstractas y geométricas, que con “horror al vacío”, se disponen a lo largo de toda la superficie. En ellos se combinan estrellas, lacerías y formas geométricas planas, sin perspectiva.

Esta decoración puede realizarse con varias técnicas:

Taracea o marquetería

Talla directa de la madera

Molduraciones superpuesta

Estilo plateresco

Sobre todo durante la primera mitad del siglo XVI, consiste en adoptar los temas del Renacimiento a un nivel sólo formal y decorativo, con pervivencia de la ordenación y estructura medieval.

Predominan los medallones y bustos de perfil, los balaústres, hornacinas, etc., rodeado de un sinfín de ornamentación vegetal, róleos, fuentes, animales y personajes fantásticos, etc.. Todo esto, en un principio, no se organiza con una estructura clásica, sino con un sentido ornamental y compositivo gótico (respecto al conjunto del mueble). El efecto general es de plenitud y complejidad.
Ya en la segunda mitad del siglo XVI estas decoraciones se estructuran con líneas arquitectónicas clásicas más puras, interpretando más plenamente los órdenes renacentistas. Este tipo de ornamentación se sirve generalmente tanto de la talla directa como, sobre todo, de la taracea.

Categorías a distinguir…

Las arcas

Las arcas del norte serán recias con tallas planas geométricas de origen popular, mientras que las castellanas serán más sobrias y divididas en paneles cuadrados o cuarterones. Las del sur se confeccionaran a veces con cuero repujado y decoración mudéjar.
Los armarios serán también sobrios, algunos con gran influencia mudéjar, plasmada en la inclusión en el tercio superior de estos muebles de balaustradas o celosías. Destacan los armarios de estilo herreriano de El Escorial, austeros y de líneas netas.imageEl bargueño

El mueble característico del renacimiento español será el bargueño, que surgirá en esta época aunque se desarrollará plenamente en el barroco (siglo XVII). El bargueño consiste en un arca sobre un elemento de apo- yo (que puede ser un arcón o sólo un soporte a base de patas) y que tiene una tapa abatible que, desplegada, se apoyaba en unas patas o listones que se sacan por debajo y que servía como mesa de escritorio, mientras que en el cuerpo del arca se disponían numerosos cajones para guardar documentos, útiles de escritura y los objetos valiosos. Los soportes de los bargueños suelen ser de tres tipos:

– Una alacena baja con cuatro cajones o puertas (bargueños fraileros).
– Una balaustrada de columnas uniendo las patas (bargueños de pie de puente), que suelen ser torneadas.
– Una mesa de pies torneados y oblicuos trabados mediante fiadores (una especie de clavo en forma de “s”)

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

La mesa

Las mesas también son variadas, existiendo influencias francesas e italiana. También existen mesitas con tablero de taracea, pero lo general es que sean sobrias y sólidas con fuerte chambrana a veces torneada. Estas mesas amplias y fuertes se suelen llamar de refectorio. Era corriente que las mesas se cubrieran completamente, como se aprecia en muchas pinturas de El Greco, Velázquez, etc.

La mesa medieval, amplia, simple, desmontable y trasladable, apoyada sobre caballetes o soportes móviles, no pierde su vigencia. Pero ya en el siglo XVI empieza a aparecer un tipo de mesa monumental, de ocupación fija y prevista para grandes ocasiones. Los soportes y patas se desarrollan escultóricamente, con tallas en forma de ánfora, cariátide, copas, esfinges… y a veces las patas suelen terminar en garras de león.

La mesa permanece guardando la estructura medieval del gótico, de aspecto sólido y pesado, compuesta por un tablero plano y colocado sobre soportes desmontables. Sin embargo, va adquiriendo mayor presencia a lo largo del siglo XVI, a través de una mesa más consistente en aspecto. No hay necesidad de ser transportable, ya no se busca la facilidad de su traslado sino que se ira imponiendo un carácter de mueble fijo con mayor relevancia para festejos, reuniones, etc.

image

El asiento

En España, el siglo XVI, los muebles de asiento eran bastante escasos. Las damas todavía mantenían la costumbre de sentarse sobre almohadas, en el estrado. El modelo frecuente era la silla de “caderas”, que se relaciona con los taburetes plegables más antiguos. Como éstos, se construían en maderas resistentes de roble o fresno y llevaba asiento y respaldo ” al aire”. Es decir, de cuero visto o con telas ricas, sin henchido.

Las sillas son sobrias, a veces con respaldo y asiento de cuero clavado (sillones fraileros o frailunos), con la pata delantera y trasera de lado unidas por un travesaño, y las delanteras unidas por una chambrana tallada con relieves. Las patas delanteras se prolongan hasta los brazos, y las traseras hasta el respaldo, culminando en un copete o voluta.
Durante el siglo XVI gana importancia la silla ” de brazos” o sillón frailero. Este tipo de silla se perpetuó hasta el siglo XVIII con escasas variantes y que fue de gran éxito en toda Europa. Aunque de origen italiano, fue aquí reinterpretado creando modelo. Puede ser desmontable o incluso plegable; generalmente en madera de nogal, con asiento y respaldo de tejido o cuero dispuesto “al aire”, salvo en la Corte, donde suele ir acolchado. En los respaldos de tapicería ésta va “a madera vista”, es decir, colocada por detrás de los montantes, clavadas en los costados de éstos, con importantes tipos de clavazón. Como variante regional, los fraileros catalanes suelen presentar dos filas de clavos. La parte más decorada y fundamental de la silla es la “chambrana”, que es una pieza de madera que une las patas delanteras por debajo del asiento y que suele presentar dibujos y tallas variados.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Vía

Hoy es el día que aún podemos encontrar alguna de estas piezas o en su defecto un rediseño o re interpretación de sus diseños, que se coordinan e integran con el resto de piezas más vanguardistas dentro del mundo de la decoración. Para muestra una imagen…

image

image